¿Quiénes pueden someterse a una lipólisis láser?
Personas con acumulación localizada de grasa y problemas de celulitis, especialmente en piernas, abdomen y caderas después del embarazo.
La lipólisis láser es un procedimiento de remodelación corporal en el que se actúa de forma selectiva sobre el tejido graso subcutáneo mediante una frecuencia y longitud de onda determinadas, licuando la grasa con la ayuda de cánulas finas y flexibles.
Se utiliza para reducir el exceso de grasa localizada y mejorar el contorno corporal, además de contribuir a tensar la piel laxa en zonas como el abdomen, las caderas y la cintura.
La principal ventaja de los sistemas de lipólisis láser es que favorecen una rápida retracción cutánea. Resultan especialmente útiles en áreas con flacidez de la piel y depósitos grasos limitados, como la cara interna de los muslos y el cuello.
La lipólisis láser puede utilizarse en zonas como el rostro, cuello, papada, cara interna de los brazos, cara interna de los muslos y abdomen, así como en el tratamiento de la sudoración excesiva y la celulitis.
¿En qué se diferencia la lipólisis láser de la liposucción?
Después de una lipólisis láser, suele ser suficiente usar una prenda de compresión durante aproximadamente 5 días. Si se trata nuevamente la misma zona, la segunda sesión suele ser tan leve como la primera.
¿Qué ocurre después de la lipólisis láser?
- Puede aparecer un edema leve y transitorio después del procedimiento.
- Según el número de zonas tratadas, los procedimientos duran aproximadamente entre 45 y 180 minutos y, por lo general, el paciente recibe el alta el mismo día.
- Los pacientes pueden moverse, caminar y continuar con sus actividades diarias tras la intervención.
- El primer control suele realizarse a los 5–7 días y en ese momento se suspende el uso de la prenda de compresión.