¿Quiénes pueden someterse a un aumento del punto G?
Las mujeres con dificultades para alcanzar el orgasmo debido al parto vaginal, al envejecimiento o a la laxitud vaginal pueden ser candidatas adecuadas.
El punto G es uno de los aspectos menos conocidos de la anatomía sexual femenina. Se considera presente en una gran proporción de mujeres, aunque su localización puede variar. Durante la relación sexual, una menor estimulación de esta zona, junto con la influencia hormonal, puede contribuir a cambios en el techo vaginal y a una pérdida gradual de prominencia del área.
Desde la perspectiva del placer sexual, el punto G es una de las zonas más sensibles. Se encuentra aproximadamente a 3–4 cm dentro de la vagina y en ocasiones puede percibirse al tacto como una región esponjosa de 1–2 cm de diámetro, algo más firme que los tejidos adyacentes.
El aumento del punto G, conocido en ocasiones como “inyección del orgasmo”, busca que la zona se vuelva más llena, más prominente y ligeramente elevada. El procedimiento se realiza con anestesia local mediante una inyección dérmica en la región objetivo.
¿El aumento del punto G es permanente?
El efecto del aumento del punto G suele durar aproximadamente entre 6 y 12 meses.
¿Qué ocurre después del aumento del punto G?
- La aplicación dura alrededor de 10 minutos y no requiere hospitalización.
- Se puede continuar con la vida diaria después del procedimiento.
- No existe restricción en la actividad sexual.